viernes, 10 de febrero de 2017

La Gran Estafa de la Refinería



De acuerdo a los expertos de petróleo y dos publicaciones de la industria de petróleos el costo actual por una refinería es de $12,000 por cada barril de petróleo por día. Eso significa que una refinería de 300,000 bpd como demanda Correa tendría un costo de solamente $3,600 millones a precios actuales. Eso es el precio de una refinería totalmente nueva.

Pero se hace necesario estudiar en comparación a otra inversión y para ello se puede comparar las tres refinerías de propiedad de Citgo en Estados Unidos. Las tres refinerías con capacidad para procesar 750,000 barriles diario de petróleo, además de contar con 48 instalaciones de almacenamiento, tres oleoductos y participaciones en otros tres oleoductos. Sin contar que también como parte de sus activos cuenta con la marca posicionada y con contratos de compra de sobre 6,000 estaciones de servicio de gasolineras a lo largo de todos los Estados Unidos.

Según Standard & Poor’s, las condiciones económicas de Venezuela dueña de las refinerías, combinado con las condiciones de las refinerías deben demandar un valor de no más de $3,000 millones. Esto significa que por solamente esa cantidad Ecuador podría literalmente comprar tres refinerías, gasolineras, oleoductos por ¼ del valor que pide Correa para una refinería con menos del 35% de producción de estas refinerías. ¿Tiene algún sentido para usted?

Según Juan Fernández, un ex director ejecutivo de planificación de PDVSA, Citgo como negocio podría tener un valor entre los $7,000 millones y los $8,000 millones, menos los pasivos que podría tener. Combinando con los valores estimados del informe de Standard & Poor’s, las deudas de Citgo suman unos $2,300 millones, lo que recortaría el valor de la operación a entre $4,700 y $5,700 millones.

Por supuesto Nicolás Maduro demanda y espera recibir entre $10,000 y $15,000 millones. Parte de la estrategia es que pretendían venderle una sola de ellas a Ecuador por los $13,000 millones, pues eso es lo que perseguía Chávez cuando firmó el acuerdo con Rafael Correa.

Pero expertos coinciden en que el precio de la empresa con sede en Houston no debe ser más que entre los $5,000 y $6,000 millones, aunque este valor es solamente si la venta incluye la entrega y suministro a largo plazo de Petróleos de Venezuela (PDVSA) de seguir proporcionándole crudo a sus refinerías.


“Los $10,000 millones que ellos esperaban de Citgo son muy optimistas”, afirmó Jorge Piñón, director del Centro de Política de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Texas en Austin.
“Expertos de varias compañías en Houston es que el precio de mercado es entre $3,000 y $5,000 millones”, No obstante, las autoridades venezolanas han dejado entrever que ellos tienen en mente un rango de precio que es tres veces mayor. La única razón es porque han estado esperando engatusarle a Rafael Correa que una sola refinería cuesta $13,000 millones.

Por supuesto que parte de la crisis económica de Venezuela es debido a la escasez de dólares que ha conducido a la aguda crisis de inflacionaria y de desabastecimiento de productos que aflige a los venezolanos. No cabe duda que los miles de millones que generaría la venta podrían ayudar al gobierno de Maduro mantenerse en el poder.  Algo que sin duda ahora los gobiernos de Trump no desean. Piñón explicó que en las últimas cinco ventas de refinerías realizadas en Estados Unidos, las instalaciones han sido vendidos a cerca de un 30 por ciento del precio de reponer la misma capacidad de refino con equipos nuevos.

En pocas palabras una refinería totalmente nueva de 750,000 bpd debería costar alrededor de $9,000 millones de dólares.

A todo esto, las ambiciones de otras compañías, presiones del gobierno y el colapso financiero de Venezuela hace creer a algunos expertos que Venezuela podrá obtener solamente $2,700 millones por las tres refinerías que Citgo posee. De acuerdo a cifras de calificación de riesgo Standard & Poor’s sobre la empresa. Sin olvidar que esos valores serían válidos siempre y cuando PDVSA se comprometiera a seguir suministrando las refinerías estadounidenses con crudo, al menos en un corto plazo.