sábado, 23 de mayo de 2015

La Partidocracia


Por GP Vaca

La Partidocracia

Me atrevo a decir que lo usan sin siquiera saber el concepto de dichas palabras. Por eso precisa demostrar quien está practicando la PARTIDOCRACIA en Ecuador.
De acuerdo a Michael Coppedge, dice:

“Podemos calificar la partidocracia como una desviación del papel que corresponde a los partidos políticos en la democracia representativa”

Nada puede estar más claro que partidocracia es cuando un partido que ha ganado elecciones “democráticamente” se ha desviado y abandona la democracia para adoptar la dictadura. Eso es partidocracia. Inicialmente el término fue utilizado para describir los regímenes de corte socialista o simplemente autoritario, los cuales se identifican por un sólo partido de preeminencia que conduce la vida política del estado. Exacto lo que hace Correa. Así cuando las tres damas representantes de la lacaya Asamblea han salido a pretender saber lo que es partidocracia, demuestran falta de conocimiento del concepto y definición de “partidocracia”.

Rosa Luxemburgo es precisamente quien utiliza por primera vez el término “partidocracia”, en una discusión con Lenín sobre la predominancia absoluta que los bolcheviques acordaron al papel del partido en la conducción del Estado y la sociedad. 

En una brillante predicción, Luxemburgo concluyó que eso causaría la inevitable muerte de la democracia socialista y la “brutalización de la vida pública” (Luxemburgo, 1961, p71). Sin embargo, a pesar de lo que sucedió en la URSS y en el resto del “mundo socialista” con el ascenso de Stalin al control del partido, no se lo caracterizó como partidocracia, sino simplemente de dictadura, autoritarismo o, en algunos autores, de partidolatría y el énfasis se ha puesto en la concepción verticalista del ejercicio del poder y en su carácter represivo, más que en la abusiva extensión del papel del partido. Por ello no se califica de partidocracia solamente a los regímenes de partido único, por más que ellos expresan el problema en forma paradigmática.

Así la partidocracia, la partidolatría y la brutalización de la vida pública está siendo practicada por Rafael Correa y Alianza País.

Por eso aquí un análisis completo de cómo se degenera más la democracia bajo Correa.

1.- Monopolio de nominaciones: En la partidocracia, el partido en el poder se concede el derecho y exclusividad –de hecho legaliza crear todas las nominaciones para cargos de elección popular. Tal como se logró la mayoría de la Asamblea Constituyente.

La postulación de candidatos a cargos de elección popular es la base misma de la democracia y la existencia de los partidos políticos, pero con la práctica de la partidocracia Alianza País se dota de un enorme poder, quitando la posibilidad de ser electos a ningún candidato que no sea parte de su jerga. Lejos de ser una coyuntura para un buen gobierno. Es excluir a ciudadanos del derecho a ser electos, sino que le permite a Alianza País garantizar sus intereses, postulando a los cargos públicos a personas lacayas del gobernante, nada puede estar más claro en Ecuador. Porque es precisamente quienes no se convertirán en una amenaza a sus propios intereses, utilizan este mecanismo para ir consolidando el poder absoluto.

Es más en Ecuador se está llegando a una peligrosa eliminación de todo vestigio de democracia al adoptar  el sistema de emisión del voto por partido y no por candidato; el elector no puede expresar preferencias por determinados candidatos dentro de lo propuesto por el partido; claramente en la elección de la cúpula directiva de la Asamblea se siguió lo que deseaba Correa. De esta manera se refuerza el monopolio del poder y del partido.

Indudablemente, siguen nuevamente las premisas promulgadas en el Proyecto Camelot y prácticamente acusan y hablan de la necesidad de terminar la partidocracia en Ecuador, cuando son ellos quienes la están practicando.

Cuando en Ecuador se debe luchar por “independencia” y democracia aun dentro de los partidos. No porque se comparte ideología se puede seguir solamente el deseo del líder. No puede existir partidos ni democracia que sirva de nada para el bien común de la sociedad si solo se sigue los deseos de unos pocos.

2.- Control sobre representantes electos: El nivel de disciplina partidaria al que Correa está sometiendo a los representantes electos se convierte en otro indicador del nivel de partidocracia en un régimen político. Al extremo que las tres dirigentes de la lacaya Asamblea de Ecuador han demostrado votar 100% a favor de su líder. Eso es peligroso para la nación.
Una Constitución digna de un pueblo verdaderamente democrático y libre debería garantizar la independencia de los asambleístas, sin esa independencia la Asamblea Constituyente deja de representar al pueblo, y terminan siendo representantes en nombre y marionetas del mandatario en la realidad.

Haciendo honor a la teoría clásica del mandato libre que es principio mismo de la democracia, se debe garantizar la independencia; sin embargo, ha quedado en evidencia que en Ecuador está sucediendo todo lo contrario, principalmente por parte y presión del partido del gobierno que casi invariablemente, el agrupamiento partidario hablan a “nombre del partido”.

Estos dos factores empujan a un creciente control del partido sobre las temáticas legislativas o municipales. Los asambleístas por ahora demuestran que deben “seguir la línea” del partido ya no solo en las cuestiones planteadas en la asamblea, sino en prácticamente todas las decisiones que se deban tomar en el órgano constituyente o Legislativo; de tal manera que la norma es acatar la disciplina partidaria. Lamentablemente, no hay ni siquiera señales de que los asambleístas del partido puedan, al menos por excepción y por decisión expresa, quedar en “libertad” de votar según su conciencia. Nuevamente es Rafael Correa quien está forzando la partidocracia en Ecuador y no al contrario.

Una extensión extrema de este control es el caso de las legislaturas donde aquellos miembros que no se conforman a la línea de partido no sólo que pueden ser expulsados del partido, sino, y por consecuencia de esta expulsión, privados de su curul en la asamblea constituyente o en la futura legislatura.

Esta situación se está dando en Ecuador, determinando un grado de control del gobierno sobre la Asamblea Constituyente al extremo que para todo propósito, la llamada oposición es inexistente pues ya que los números de asambleístas de oposición son tan escasos, sus votos no tienen consecuencia alguna. Esto viola todo precepto de democracia.  Con esto lamentablemente se elimina la voluntad de los electores y se destruye la posibilidad de aprobar leyes de consenso nacional en un país pluricultural que ha terminado secuestrado por la partidocracia que Correa tanto pregona oponer.

3.- Patrimonialismo partidarista: Una de las características más salientes y criticadas de los partidos políticos son sus prácticas patrimonialistas, entendidas estas como los diversos mecanismos mediante los cuales los partidos políticos hacen uso de su posición institucional para apropiarse y/o repartirse recursos o partes del gobierno. El patrimonialismo implica una percepción de la política en la que la distinción entre partido y Estado, entre actividad partidaria y actividad gubernamental queda desdibujada y el gobierno es percibido y tratado como una extensión del partido, o como un botín que se obtiene mediante la contienda electoral. Eso es exactamente lo que está haciendo Alianza País.

En los regímenes autoritarios es a través del dictador o del partido único que se produce este fenómeno; en los regímenes de democracia representativa es, principal pero no exclusivamente, a través de los partidos políticos del poder que se desarrollan estas actividades.

A esta actitud y práctica de Alianza País es percibida por los activistas como un medio para conseguir empleo o determinados beneficios por parte del Estado: se ingresa al partido “para conseguir algo”, el puesto público se merece como recompensa “porque sudé la camiseta”. El pueblo se empieza a callar mientras obtenga algo del partido, del líder. Eventualmente se calla la corrupción, se hacen de la vista gorda hasta que todo esté en llamas y entonces saldrán a culpar a la oposición, cuando esta ha sido silenciada, maniatada, manipulada, extorsionada y por sobre todo aislada de participación.

Los partidos políticos se convierten así en agencias de empleo y la posibilidad de construir una burocracia racional y eficiente queda relegada. Alianza País es así la borregocracia que siguen a su narciso líder en plena práctica de Partidolatría. Esto es una de las enfermedades de la democracia e incitan a actitudes anti-partido político que eventualmente exigen una guerra civil para terminar con lo que se vuelve un partido tiránico.

4.- Partidización de la sociedad civil: En la partidocracia el horizonte de la participación política está circunscrito a los partidos políticos; esto quiere decir que la relación entre partidos y organizaciones de la sociedad civil se desarrolla como una relación asimétrica, en la que el partido es el polo dominante y tiende a partidizar las organizaciones sociales, de tal manera que éstas o quedan “alineadas” a un partido político o son el campo de batalla. Así todo aquel que no esté a favor del líder, es el enemigo. Todo aquel que tenga una idea contraria es relegado a persona no grata.  Por otro lado, para las organizaciones sociales la vinculación o adscripción a un partido político se convierte en requisito para obtener beneficios o fondos, y hasta para trabajar con eficacia o corren el riesgo de ser eliminados o inservibles. Es así visto como requisito para su supervivencia. En forma similar, se produce esta tendencia de los partidos a “capturar a la sociedad civil” a nivel de los medios de comunicación social que se vuelven aparatos de propaganda, todos se encuentran controlados, o profundamente orientados por las posiciones partidaristas. De lo contrario enfrentan sanciones, multas, y hasta juicios. No se trata de la “uniformidad” de la información tan característica de los regímenes autoritarios, sino que, aceptando la existencia de un pluralismo de la información, los medios quedan vinculados o subordinados a Alianza País.

El resultado es que el tejido social (sociedad civil) ha perdido su autonomía y su libertad, se ve enfrentado a un dilema negativo: o se adscribe a un determinado partido político o se abstiene de participar en la política; encerrándose en sus tareas “técnicas”. De esta manera, el abuso de la función política por parte de Alianza país y quienes se le adhieran por ambición crean la despolitización extrema de organizaciones sociales. El resultado es que ambos trazos devalúan la calidad de la democracia.

Esta es la realidad de Ecuador, hoy más que nunca estos cuatro indicadores de partidocracia están en vigencia en el país.

Aquellos que quieren mantener una patria libre, independiente y democrática debemos luchar contra esta deformación partidocrática de que adolece este sistema político y, sobre todo, por el peligroso camino que se trata de inducir al país. Estas posiciones del gobierno central están muy lejos de la convicción de restaurar la sanidad democrática del sistema político. Este sistema socialista impuesto por la elite mundial degenera a la sociedad a ser sirviente de los intereses del partido. Se va eliminando la oposición, se va reduciendo la capacidad del derecho democrático. Luego vendrá el hambre impuesto al pueblo para que eventualmente acepten ser esclavos de los que poco a poco se apoderan de todo vestigio democrático.

En síntesis, la noción de partidocracia, implica la tendencia de este régimen político  que se expresa claramente en la evolución del clientelismo político. La tendencia a apoyarse cada vez más en el Estado, a invadirlo, o para usar la expresión de Katz y Mair, de constituir el “Partidocartel” (Katz y Mair: 1995), tendencia que refuerza la ya existente en nuestras sociedades de utilizar canales no económicos para la obtención de recursos de subsistencia, dado que las posibilidades de hacerlo por las vías propiamente económicas son reducidas.

Finalmente, la partidocracia expresa la debilidad de las instituciones políticas de nuestros procesos de democratización, ya sea en su versión restauradora o de incipiente construcción.

Sin embargo, es extraño que Correa y sus seguidores esgriman partidocracia como vocablo de uso creciente en su lenguaje político, por lo general con una connotación despreciativa y aludiendo a un estado de “enfermedad” del régimen democrático ecuatoriano que él y solo él pretende que puede cambiar, a pesar de ser precisamente Rafael Correa quien está practicando más que nunca la partidocracia.

Si bien es por necesidad porque el proceso a largo de plazo de socialismo XXI debe desembocar en la guerra civil, la destrucción de la nación ecuatoriana como lo planeó el Proyecto Camelot y como desea PNAC, entonces la partidocracia garantiza la batalla de esos dos grupos, porque la partidocracia no puede dar otro resultado que “O estas con el gobierno o estas en contra”, con ello la línea a cruzarse a sido marcada. Socialismo XXI desde ya garantiza la batalla que deberá ser librada. 


Si en Ecuador tenemos la esperanza de la evolución del Estado moderno entonces no podemos dejar al país caer en manos de un falso socialismo depredador de las naciones. No podemos permitir las riendas que dirigen al país a aquellos que están dispuestos a usar la retórica para las masas y el yugo para todo el pueblo. El caballo de Troya está practicando la partidocracia, que no es otra cosa que la deformación de la democracia. El concepto surge en el contexto de la discusión de las relaciones entre sociedad civil y sociedad política, y alude a una abusiva apropiación de espacios políticos por parte de los partidos políticos en nuestra sociedad. La partidocracia está siendo usada como mecanismo para implementar el socialismo creado por la elite mundial.