viernes, 17 de abril de 2015

Revisión de las Acciones de Correa



Es precisamente el paralelo de personalidad de Fidel Castro, Hugo Chávez y Rafael Correa que les hace líderes de sus respetivos países. La evidencia en la investigación demuestra que Fidel Castro por su personalidad escogió el camino del comunismo, no porque él haya vivido las experiencias que conducen a muchos a ella. Tampoco por ideología, pues Castro nunca fue ni miembro del partido comunista de Cuba antes de la revolución, y negó ser comunista por varios años aún después de la revolución. Después de todo, Castro era oligarca, su padre era un español judío dueño de una enorme hacienda. Su educación fue en colegios jesuitas. Su vida fue de privilegio y por sus aptitudes físicas fue un deportista distinguido. Su matrimonio a Díaz de Balart lo ligaron a una de las familias más ricas de Cuba y con vínculos al gabinete del gobierno de Batista. Así, Castro escoge el comunismo porque es la única forma que le permitiría ejercer poder ilimitado como su admirado Mussolini en la juventud de Castro. En todas las bibliografías de Castro queda claramente demostrada su admiración desde la niñez por el fascista Mussolini. Es impresionante el paralelo de personalidades de Castro, Chávez y Correa. Los tres comparten características en su personalidad de ser egocentristas, y su ambición sobrepasa aún su megalomanía. 
Correa pretende implementar una supuesta revolución ciudadana que tiene parentesco increíble a la forma que Castro y Chávez consolidaron su poder. Si se analiza en detalle las cosas, ya se puede prever que Correa va a dejar a Ecuador en ruinas porque su plan es la implementación delineada en el proyecto Camelot. Si bien previas acciones de otros gobiernos crearon el ambiente para que los ecuatorianos acepten la dolarización, en la realidad, la deuda ecuatoriana apenas llegaba al 38% de su GDP. Como comparación, la deuda actual del gobierno norteamericano sobrepasa varias veces su GDP (al menos el número real y aún si no se toma en cuenta que la deuda de los gobiernos estatales, municipales y de condados es más del 80% de su GDP). 
Por eso no es sorpresa que Correa inició con la industria principal de Ecuador: el petróleo, que ahora empieza a ir a la deriva sin inversión o está siendo reducido al control de la empresa estatal, donde los dineros del petróleo se esfuman y se ha caracterizado y distinguido por la corrupción, el mal manejo económico, destrucción del medio ambiente y enormes gastos donde los dineros desaparecen. 
Toda industria ecuatoriana está siendo reducida en producción, en inversión, en ganancias. Se promueve la industria eléctrica por medio de ambiciosos y multimillonarios proyectos hidroeléctricos sin haber hecho estudios del impacto ambiental y peor, sin considerar si la inversión es sustentable; si se considera que en 20 años los mismos ríos donde se va a construir los proyectos hidroeléctricos pueden ser reducidos considerablemente debido a más del 30% de pérdida de los glaciares ecuatorianos. 
Pero eso poco importa porque el plan del socialismo XXI es hacer gastar al país en infraestructura y endeudarlo en medida de los proyectos. Una vez concluida esa fase, los préstamos dejaran de ser aprobados, medidas serán tomadas para causar el colapso financiero y muy convenientemente vendrán las multinacionales con centavos de dólar, a tomarse todos los recursos y la infraestructura a través de cómodos remates en un nuevo proceso de neoliberalismo. 
Correa ha entregado contratos a los conglomerados de propiedad de miembros del cabal que está detrás de todo esto. Correa ha repartido millonarios contratos sin importar si los precios estipulados están claramente sobre valorados en comparación a proyectos similares en otros países. Las favorecidas son las compañías multinacionales sin haber cambiado en lo absoluto las condiciones y las leyes laborales para que se exija que dichas compañías usen mano de obra ecuatoriana. Así los dineros de Ecuador se escapan a pagar proyectos que se están firmando sin un proceso transparente de contratación y sin concurso alguno. Todo contrato que Correa firma es a gusto y placer de “él”, quien se cree el todopoderoso de la nación. Mientras tanto, el pueblo sigue la retórica de Correa y compran la propaganda del socialismo XXI como hace unas décadas los alemanes compraron la retórica del socialismo nacional alemán vendido por Adolfo Hitler. 
A Correa solo le interesa “él” y no le importa la nación. Lo único que a él le interesa es su "yo", en este instante, lo que él siente y piensa en un momento dado se vuelve la política externa del país. Como fue evidenciado en la crisis de marzo del 2008 con Colombia. Un ataque de Colombia en contra de las FARC (algo que ya ha pasado frecuentemente por varios años), Correa ha distorsionado como un evento sin precedentes y la ha tachado de ser una invasión, una agresión territorial, un acto de guerra, etc. La realidad es que Ecuador y Colombia podían resolver el asunto en una forma más civilizada, tal como ya han solucionado previas escaramuzas y aprovechar la situación para resolver serias crisis de los dos países que están creando millones de refugiados a los largo de la frontera por el conflicto de fumigaciones, FARC, paramilitares y narcotraficantes.
Pero esos son asuntos que al cabal económico no le interesa resolver y por ende, Correa, Uribe, Chávez lo ignoran. En todo el conflicto de guerrillas, narcotráfico, paramilitares y fumigaciones, los únicos beneficiados son las compañías que venden las armas, las que proveen químicos y realizan las fumigaciones con enormes pagos usando un químico que en Estados Unidos fue prohibido. 
Correa actúa maliciosamente cuando ha convertido el incidente con Colombia en la nueva política externa del país, clamando ser víctima de un ataque agresor de la soberanía del Ecuador. Con ese fin, utiliza la confrontación y abandona la diplomacia; la burla e insultos al gobierno colombiano y diplomáticos; desmiente estar involucrado con las FARC o haber recibido dinero de las FARC para su campaña, sin embargo, es Correa quien mintió ante la OEA; prometiendo crear una comisión que investigue las evidencias de los computadores. Es Correa quien mintió en México, clamando que el ciudadano ecuatoriano solamente había conducido a los mexicanos al campo de Reyes; esto fue desmentido por la propia sobreviviente mexicana Lucia Morett. Mientras Correa dejó que la ciudadana mexicana salga libremente de Ecuador sin acusación alguna, en video divulgado por las mismas fuerzas militares ecuatorianas demuestra que Morett se declaraba a sí misma guerrillera y hasta declaraba sus planes de crear una fuerza guerrillera en México. 
Correa no siente la necesidad de explicar absolutamente sus dudosas acciones y en un acto desesperado de tirar la pelota a otro lado, anuncia sin evidencia alguna que él ha descubierto lazos con la CIA en las fuerzas militares. Su estrategia tiene como único propósito crear una crisis en las fuerzas militares y crear la desconfianza del pueblo ecuatoriano en sus fuerzas militares.  Un perfecto ejemplo de desinformación. Pero nuevamente, las masas de ingenuos se olvidan de ver que si algo fuera cierto, entonces Correa debía como comandante en jefe de las fuerzas militares, llevar a la justicia a quienes hayan cometido semejantes actos de espionaje y de traición. El mismo acto de acusar y no presentar culpables bordea en un acto irresponsable del mandatario ecuatoriano.
Pero el propósito es demasiado evidente aunque a los ecuatorianos se les escapa ver lo que es tan claro. Tan simple evento está siendo usado para iniciar una carrera armamentista. Los presupuestos de comprar armas, la reestructuración de los ejércitos, nueva planificación, proyectos de poner ejércitos de las Naciones Unidas, incrementar cooperación entre Venezuela y Ecuador. Preparar a los pueblos al espectro de la guerra. Todo por un evento que ha venido aconteciendo por cincuenta años desde que las guerrillas colombianas han existido. 
Correa ha tomado varias decisiones que muy claramente demuestran serios traumas emocionales. Por ejemplo, Correa decretó dejar libres y no perseguir enjuiciar a mulas del narcotráfico como que con ese acto quitaba responsabilidad y libraba a su propio padre, quien fue condenado a prisión por narcotráfico en Estados Unidos y pagó su condena con varios años de cárcel en Miami, Florida. 
A los pocos meses, el resultado es que el índice del crimen en Ecuador ha subido como nunca antes en su historia. Quito y varias ciudades se ven plagadas de sicarios, ladrones y criminales, mientras las acciones de Correa han precipitado serias crisis al Poder judicial y a las fuerzas armadas del Ecuador.
Para Correa sin embargo, él cree ser poseedor de la verdad. A menudo en sus discursos ha denigrado a periodistas, miembros de la oposición, aún al gobierno de Colombia lo ha acusado de “cantinfladas”. Sin embargo, lo que ha demostrado es que en su deseo de sobresalir por arriba de absolutamente todo el mundo, es incapaz de admitir un error y aunque el mundo entero lo puede ver, Correa es incapaz de admitir la verdad o sus errores porque nunca se ha dado cuenta que el que sabe de verdad, sabe también que tiene que escuchar, delegar, dudar, contrastar sus opiniones con las de los demás, dar crédito a quienes crean nuevas propuestas e ideas y no robar las ideas y clamarse el dueño de ellas como lo viene haciendo Correa. Nadie es infalible y no por ser presidente tiene derecho a usar hasta material que está con derechos de autor.  Precisamente en un conflicto se necesita de un intercambio diplomático de opiniones para llegar a un acuerdo.  Al ego de Correa no le cabe ni un alpiste de duda sobre sí mismo. 
Igualmente, se puede percibir las mentiras del gobierno y la pésima administración cuando los ministerios ha sido un desfile de figuras y un constante intercambio de posiciones de los amigos del clan Correa que se han repartido los ministerios de gobierno, minas, economía. Se promete mejoras en todo y sin embargo los profesores actuales de las instituciones educativas no reciben sus salarios a tiempo y reciben sus sueldos aún con meses de retraso.  Las escuelas no tienen suficientes libretas ni libros ni lápices; en algunas provincias los padres de familia han tenido que organizar colectas o campañas para levantar fondos y poder pagar la luz eléctrica para mantener a las escuelas abiertas. Los edificios se deterioran y no reciben los dineros para la administración y operación de escuelas y colegios, ni hay el mantenimiento apropiado por la falta de fondos y recursos y la constante falta de seriedad en la distribución de presupuestos.  El deterioro de los edificios, las escuelas y las instituciones pronto se verá reflejado en el deterioro de la educación. Cuando llegue la crisis seguramente Correa apuntará el dedo a la oposición, aunque en estos momentos nadie puede tomar decisión que sea aprobada si no es por el partido de gobierno. En algún momento se desatará una crisis  definitiva. 
Al igual que sus predecesores, Castro en Cuba y Chávez en Venezuela, Correa ha hecho un uso excelente de la prensa, la televisión, la radio y aún los medios del Internet, no sólo para desarrollar el culto a su personalidad histriónica, sino para el adoctrinamiento de todo un pueblo.
El pueblo ecuatoriano no puede caer en la ingenuidad de creer que los cuatro jinetes del Apocalipsis ecuatoriano son Correa, Acosta, Patiño y Larrea. La revolución ciudadana obedece a un plan muy concreto de fuerzas externas que tienen el firme propósito de usar a las masas para obtener sus claros objetivos.
El triunfo de Acuerdo País y de Rafael Correa para asomar como una revolución ciudadana no es el producto de su esfuerzo personal único, sino de un plan muy claramente concertado que está siendo implementado en combinación con personas infiltradas en las agrupaciones indígenas, en los partidos comunistas y partidos de izquierda y hasta la mano negra de enormes contribuciones de miembros del partido de derecha a la campaña de Correa.
De esta forma, el plan involucra y maneja la labor de cantidad de ciudadanos que han querido el cambio real del país y han creído en ciertos conceptos nacionalistas, pero que poco a poco empezarán a deslumbrar la mentira y el atentado de fuerzas externas, en un plan global de apoderarse de los recursos del país y eliminar las fronteras. Cuando eso ocurra, algunos empezarán a desertar y tal cual ha sucedido en las previas experiencias cubanas y venezolanas, no tardarán en acontecer extrañas muertes, accidentes y hasta enfermedades raras que se convertirán en eventos normales en la administración de Correa. 
Correa y su partido están practicando la partidocracia cuando todo poder, toda institución, toda decisión tanto estatal, municipal, provincial se canaliza por el partido de gobierno y en ningún momento Correa ni la Asamblea ha tratado de trabajar conjuntamente con ningún sector del país. No se ha involucrado a grupos industriales, ni agrupaciones civiles y ciertamente hasta se ha eliminado consultar  aún a los militares en asuntos importantes de defensa del país. Todo se oculta con la existencia de las supuestas mesas de trabajo de la Asamblea, que sin embargo no aprueban nada sin consultas y órdenes de Correa, Patiño, Acosta o Larrea. Al extremo de poner a su secretario personal y periodista de profesión como Ministro de Defensa.
Poco a poco todas las esferas del país van cayendo lentamente bajo el afilado cuchillo de Acuerdo país. Primero fue el Congreso de la nación, que con un simple papel firmado por 80  pinochos de Correa quedó eliminado. El pueblo se quedó atónito y nadie reclamó que los representantes de todo el pueblo, elegidos en la misma fecha que el Presidente haya sido desechado. 
Luego siguieron varias instituciones y organismos del estado que si no fueron eliminadas terminaron con personal nombrado personalmente por el mandatario para evitar toda investigación y que más bien sirvan como arma de control e intimidación contra otros partidos como la contraloría, el tribunal anticorrupción, el tribunal de votación (que impuso enormes cifras, multas y sanciones a otros partidos,  mientras solo ante enormes evidencias empieza a investigar lentamente las irregularidades del partido de gobierno). 
A eso se suman los escándalos constantes de corrupción que han paralizado al poder judicial, y ahora a las fuerzas militares. La mayoría de acusaciones por parte de Correa vienen por lo general sin un solo documento de prueba. Correa esgrime acusaciones contra fuerzas policíacas, fuerzas militares, y hasta el servicio de inteligencia del país acusadas de estar infiltradas por la CIA o por servicios de inteligencia de otros países. Pero cualquier persona inteligente debe pensar claramente en esas acusaciones y preguntarse, ¿Cómo es que Correa pretende que pase desapercibido ante el mundo lo ilógico de su acusación? 
En la realidad y ante tan graves acusaciones que involucran “espionaje, traición a la patria, atentado contra la seguridad y soberanía de la patria”, un gobernante cuerdo y racional hubiera usado cualquier prueba para investigar exhaustivamente, con el fin de atrapar, encarcelar y enjuiciar a los “traicioneros de la patria”.  Correa al anunciar a los cuatro vientos sus acusaciones les da un aviso con trompetas a todo el aparato de espías y servicios de inteligencia para que eliminen cualquier prueba, desaparezcan cualquier implicado y se prepare una defensa de llegar a haber algún acusado. Lejos de ser algo que favorece al país, sirve para ocultar cualquier posible evidencia que haya existido y haya sido descubierta por investigadores de la policía y el servicio de inteligencia. Así es Correa quien se adelanta en desprestigiar y dañar la credibilidad de las fuerzas que defienden al país. Es el equivalente a encontrar un ladrón en su casa y avisarle que “la policía ya viene”. Pero los ingenuos creen que Correa está defendiendo a la nación. Aunque por sus acciones ni un solo “espía o traicionero de la patria irá a prisión”. 
Pero al igual que la relación de Cuba y los Estados Unidos se han caracterizado por la confrontación y la constante mediática verbal entre Castro y cualquier mandato de turno estadounidense, ahora Correa quiere establecer esa mediática verbal. Al igual que la supuesta confrontación bélica entre Cuba y Estados Unidos es un circo porque nadie se da por percatado que Estados Unidos ha mantenido siempre una base militar en Cuba. En dicha base de Guantánamo, Estados Unidos ha podido hacer y deshacer cuanto desea sin que ningún otro gobierno diga absolutamente nada. Es el equivalente a tener su casa de torturas en la casa de su enemigo, pero alas nadie se ha dado cuenta. Igualmente ahora en el exacto paralelo de Castro que tanto vociferaba contra Guantánamo, la base se ha mantenido.  Cuando llegue el momento, Correa culpará algún evento que suceda como un nuevo ataque de las FARC, alguna incursión del Perú, algún evento que sirva de pretexto para mantener la base de Manta.                                                    
El régimen castrista ha sido tremendamente exitoso en dos campos: la represión y la publicidad. El régimen castrista derrotó cualquier intento violento de desalojarlos del poder (aunque las operaciones de la CIA estaban diseñadas para fracasar). La creación de las milicias, el desarrollo de una fuerza militar descomunal con el apoyo y financiamiento de la URSS, la creación de los CDR (de los comités de vigilancia de barrio) y el desarrollo de un aparato de inteligencia y contrainteligencia al servicio de Castro que se convirtió en uno de los mejores del mundo, fueron los artífices de la imbatibilidad militar del régimen. Ahora Correa pretende hacer lo mismo en Ecuador, un ejemplo claro es que las supuestas mesas de la Asamblea Constituyente están sirviendo para redactar y pasar leyes que sirven únicamente el interés de Correa. Luego son puestas ante la Asamblea sabiendo perfectamente que serán aprobadas ya que Correa controla el 80% de los votos. Así se crea la noción falsa de que existe democracia cuando se avanza cada vez más la agenda de Correa y con ello, de la élite financiera que controla el mundo. 
En otro paralelo de Rafael Correa con sus homólogos Fidel y Chávez, se ha convertido en el artífice del triunfo publicitario del régimen ecuatoriano. Correa llega a la genialidad en lo que se refiere a la publicidad de su imagen, aprovechándose hasta de la muerte de un terrorista ecuatoriano vinculado a las FARC para clamar ser víctima de las políticas de la CIA, EE.UU., Colombia, sin él brindar ni tan siquiera una explicación fehaciente o confiable de sus propios vínculos a las FARC. 
Sin  temor alguno y convencido de su pleno derecho de gastar cuanto se le pegue en gana, Correa no ha escatimado gastos millonarios en campañas publicitarias, campañas políticas y campañas para ganar hasta el referéndum de aprobación de la constitución, aún antes de que una constitución este aprobada por su marioneta de Asamblea Constituyente. 
Pero Correa comete graves errores que delatan su virtud de ser representante de fuerzas extranjeras cuando la Asamblea quiere aprobar que el dólar conste en la misma constitución del país. En el ejemplo más inaudito de vender la patria, no puede caber que un país ponga en los propios estatutos de su constitución el uso de una moneda que tiene cuatro centavos de respaldo económico por dólar y es de propiedad de una institución independiente, ni siquiera es o pertenece al gobierno de Estados Unidos, por ende si un presidente pretende pasar estatutos en la constitución cuando no sabe ni siquiera lo que es dicha moneda, demuestra ineptitud astronómica, mucho más cuando Correa no esta conduciendo ni dirigiendo la política económica del país. 
Correa está por ejemplo, usando el conflicto con Colombia como el pretexto de ampliar su imagen internacional. Igualmente emplea recursos desproporcionados del estado para cultivar una reacción favorable a su persona en el ámbito exterior como cuando sin estudio alguno, anunció la construcción de una refinería con Venezuela a un costo de más de cinco mil millones de dólares.  Valga mencionar que una refinería casi idéntica en capacidad a la propuesta por Correa, la compañía Valero vendió en San Antonio a solamente quinientos millones de dólares a finales del año 2005, incluyendo toda la infraestructura y oleoducto de distribución de gas y gasolina. 
Correa intenta cultivar la imagen de ser gran amigo, colega, compañero de Hugo Chávez, aunque para lograrlo compre una refinería de un país que no tiene antecedente de ser constructor de refinerías; todo mundo tiene carro eso no hace de dichas personas mecánicos, igualmente que Venezuela tenga petróleo no le hace experto en refinerías. Pero en la mente de Correa, él pretende usar esos lazos de amistad para jactarse de importancia que muy claramente el líder psicópata de Venezuela no está dispuesto a compartir, como lo demostró en República Dominicana cuando se dio un estrecho abrazo con Álvaro Uribe y con la sonrisa de oreja a oreja, dejaron a un lado a un Rafael Correa al punto de explotar.              
Otros dos ingredientes que Correa ha usado con éxito han sido la explotación del nacionalismo o patriotismo ecuatoriano combinado con un sentimiento antiamericano. Para ello ha usado constantemente declaraciones inflamatorias en contra de la Base de Estados Unidos en Manta, llamándola una violación a la soberanía del país, a pesar que fue un tratado –aunque sumamente desventajoso, porque no pagaron ni tan siquiera lo que le pagaban a Panamá-. Pero en todo caso, dicha base cumple las mismas funciones que bases como Aviano en Italia, y otras bases en Alemania, y Arabia Saudita etc. Pero sus reacciones son estrictamente un sainete político para convencer a las masas, ya que Ecuador está dolarizado y por ende, su política económica está siendo dictada desde Estados Unidos. En la realidad de los hechos eso es algo mucho más grave para la soberanía ecuatoriana. Porque mientras Correa ganó las elecciones con la promesa de abolir el decreto de la dolarización, después su metamorfosis a favor del dólar cambió de la noche a la mañana, clamando haber hecho un exhaustivo análisis económico. Correa cree ser experto en toda materia económica y por ello clamó que Ecuador se mantendría en la dolarización para evitar, “Una crisis económica… una revolución ciudadana”, (aunque ese es el lema de sus políticas), las dos declaraciones no tenían una sola página de estudio, lo inventó del aire y la gente le creyó, cuando la evidencia demuestra que el eventual colapso del dólar es inevitable. 
Al igual que Castro en Cuba y Chávez en Venezuela, Correa se ha disfrazado de David que enfrentan al Goliat imaginario del Imperio Norteamericano, aunque dicho imperio es posiblemente víctima del mismo cabal que está apoderándose de nuestros países. Es sumamente importante entender que igualmente la política económica de Estados Unidos es dictada por la Reserva Federal, no por el presidente norteamericano. 
Poco importa para estos agentes de intereses extranjeros la verdad y usan la miopía de las masas pobres para mantener a sus propios países en la ceguera y oscuridad económica, alimentándose de la esperanza que la demagogia y las falsas promesas de cambio de los políticos de turno traigan las soluciones tan ambicionadas y esperadas. 
En la realidad son estas políticas intervencionistas las principales responsables de mantener la pobreza y refundir a los pueblos en la peor decadencia de nuestros países latinoamericanos, porque más que nunca se está implementando y concretando los verdaderos objetivos de estos gobernantes, y con ello, de esta élite financiera que desea desaparecer las naciones. 
Igualmente, es por ello que nuevamente se intenta lanzar trompetas del supuesto sueño bolivariano. La verdad es que Simón Bolívar nunca liberó a los pueblos latinoamericanos. Deberíamos admitir la verdad con respecto al “Libertador Simón Bolívar”, simplemente el movimiento bolivariano logró la Independencia del territorio suramericano de España, pero no la libertad para los pueblos de América. Porque precisamente las políticas adoptadas en la formación de la Gran Colombia representó una transferencia de propiedades de los españoles a los criollos y mestizos hijos de españoles, quienes se repartieron las grandes haciendas, pero  mantuvieron generalmente las mismas condiciones para los trabajadores: Los indios se quedaron en los mismos huasipungos, y los negros se les mantuvo de esclavos, las clases marginadas no logran aún ahora tener los mismos derechos que corresponden a todo ciudadano. 
En el caso de Ecuador fue Antonio José de Sucre quien luchó con el ejército colombiano y miles de valerosos ecuatorianos (que incluían mestizos, criollos, mulatos, indios y negros) para “independizar” la Real Audiencia de Quito, creada bajo autoridad del Gobernador Cristóbal Vaca de Castro en 1635, y quien como emisario del Rey de España Carlos V fue quien instauró las primeras cortes y leyes de justicia en nuestros países. 
En la realidad, Simón Bolívar obtuvo el crédito aunque no participó más que en una sola guerra y eso para doblegar a Agualongo después de que Ecuador ya ganó la independencia.  Acaso por eso la historia habla más de la conquista de Bolívar a Mañuela Sáenz. 
Pero el control de las empresas, industrias, plantaciones, y la sociedad civil se mantuvo prácticamente de la misma manera. En Ecuador al igual que en la mayoría de los países, la “independencia” no cambió demasiado la vida, ni derechos, ni condiciones laborales, sociales y económicas para los indios, los negros y las familias pobres. En Ecuador por ejemplo, muchos de los generales y coroneles de la llamada “independencia” se repartieron las haciendas y como es el caso del General Febres Cordero venido de Venezuela, pasó a ser una de las familias más adineradas de Guayaquil. Cantidad de familias provenientes de Colombia y Venezuela fueron a través del mismo proceso. Simón Bolívar sin embargo, decidió unilateralmente entregar la Provincia de Popayán y Nariño a Colombia como pago por la independencia. Por eso tengo la firme convicción que Ecuador no necesita participar del gran sueño bolivariano. Ecuador es nación libre y soberana y debe mantenerse como tal y ciertamente cualquier cosa es mejor a estar bajo el liderazgo de Hugo Rafael Chávez. 
Por lo expuesto se vuelve imperativo analizar a fondo las verdaderas consecuencias para los pueblos de los experimentos socialistas de Cuba y Venezuela.
La evidencia demuestra que gracias a Castro, Cuba ha vivido cerca de cincuenta años de opresión, de derramamiento de sangre, de hambre, de injusticias vividas por miles de miles de cubanos a quienes se les quitó la libertad o fueron asesinados por mantenerse firmes a los ideales de la democracia. Cuba vivió por varias décadas en dependencia paupérrima de la Unión Soviética y de los subsidios de estos para su supervivencia.  
La evidencia demuestra que el pueblo Venezolano vive en la pobreza. La hambruna, la escasez de alimentos, la falta de libertades siendo el país más rico en recursos petroleros en Sur América. 
La evidencia demuestra que Correa en tan solo un año y medio de gobierno ha subyugado a Ecuador a su peor desarrollo económico en los últimos cincuenta años, a pesar que en su gobierno los ingresos del petróleo y el costo de venta del petróleo deberían haber creado una prosperidad envidiable para la nación.
Nunca antes en la historia de ningún país latinoamericano se puede observar un plan tan sistemático de deshacer toda institución democráticamente constituida, tomar el control de toda industria, crear un nuevo sistema de impuestos, deshacer todas las leyes mineras, petroleras, reestructurar la división política y geográfica de la nación, instaurar leyes y reglas opresivas, eliminar derechos constitucionales y civiles. Exactamente como el plan Camelot lo premeditaba. Hay que ser bastante ingenuo para pensar que es coincidencia y por ello, cada ecuatoriano debe al menos enterarse de lo que puede estar sucediendo en Ecuador. 
Las compañías petroleras han abandonado Ecuador paulatinamente y las que se quedan podrán cobrar los contratos garantizados de explotación y pueden estar perforando huecos al doquier pues no necesitan encontrar el petróleo si Correa pasa la ley de pagar 100% garantizados los gastos de exploración.  
Por medio de la Asamblea Constituyente, Correa ha decretado que se eliminan cantidad de concesiones mineras y con un simple anuncio decretó que se paralicen todas las actividades mineras del país por un lapso de 180 días, dejando a miles de personas desempleadas. Eliminando millonarias inversiones de compañías canadienses, creando un desprestigio del que difícilmente se podrá recuperar el país.
La propuesta es crear una compañía minera nacional que este “involucrada en todos los aspectos de la explotación minera”. Algo que aparte de irracional bordea en la ignorancia y estupidez pues es ilógico que las compañías multinacionales estén dispuestas a compartir software, diseños, tecnología, equipos en algunos casos protegidos por patentes con un gobierno adepto a anunciar con unas cuantas firmas que hay un nuevo decreto que elimina concesiones, elimina derechos de explotación, elimina leyes y promete crear nuevas. A breves rasgos la gente quiere creer que todo esto favorecerá al país. Pero la realidad es que si países como Canadá, Australia, China, Noruega (los más ricos financieramente en estos momentos) después de décadas de experiencia en exploración y explotación petrolera y minera han llegado a la conclusión que los riesgos, los gastos y el establecimiento de compañías ineficaces nacionales es mejor dejar que la tecnología, los inversionistas, los empresarios y las multinacionales realicen la exploración, explotación, refinación y comercialización de recursos mineros. Porque requieren de: Tecnologías sumamente caras y de enormes inversiones con alto riesgo, y el gobierno se debe limitar a hacer lo que todo gobierno debe hacer, crear las leyes que protejas a sus ciudadanos, el ambiente y la propia distribución de la riqueza de la nación. 
Correa comete un craso error al querer imponer un sistema socialista creado por esa élite que controla el mundo, y que con el título del sociólogo alemán que se cree el iluminado por Marx, ha creado la gran formula del desastre en su interpretación del nuevo comunismo, para querer imponerla sobre una cultura compuesta de tantas etnias y valores diferentes como es Latinoamérica. Pero como todo humano somos fruto de nuestras propias experiencias. Correa es el producto de su infancia y su ambiente que lo han cegado a apreciar su país como es verdaderamente. Así, Correa gobierna con sus fobias y sus complejos de la infancia, el hijo de un traficante de drogas abandonado por su madre y viviendo con su abuela. El estudiante distinguido que ha guardado tanto rencor contra los “pelucones” que con tan solo su presencia ahora le hierve la sangre. Pero su mayor error es su entrenamiento como economista. Para él solo cuenta el dólar, el prestigio del título, y el ser mas alto que Nebot y la mayoría de sus compatriotas, (“Nebot no me llega ni al hombro”) pero para él no cuenta el hombre y la mujer ecuatorianos. Su entrenamiento le han hecho pensar que lo que importa en la economía es el capital que le permitirá comprar maquinaria, construir infraestructura que le permitirá hacerse el faraón para ocultar la verdad, que él no tiene control de la moneda ni de la economía del país. Así Correa cree que puede poner el velo sobre los ecuatorianos y crear su propia formula de triunfo. Su meta es confiscar el poder absoluto del estado y reinar supremo ante los ojos del mundo cuando en la realidad tiene que obedecer los dictámenes de la Reserva Federal. En el proceso se ha olvidado que el recurso más importante de una nación es su gente, ese recurso humano que conforma la nación soberana de Ecuador. Esas mujeres capaces e inteligentes sin importar que sean peluconas o morlacas, o pastusas. Esos hombres artistas, ingenieros y doctores que hacen grande a nuestra patria. Todo lo que ha creado el hombre no es por capital, todo nace de una idea y del trabajo del hombre. Así mientras Correa suprime cada día los derechos de los ciudadanos, mientras se inviste de mayor poder y mientras desprecia a sus propios ciudadanos repartiendo contratos a las multinacionales, deja de ser el presidente de la nación y es lo que es. El representante de los intereses extranjeros, el caballo de Troya que fiel a su entrenamiento y a sus antecedentes pretende ser el líder de la nación. 
Al igual que la revolución de Fidel Castro deja una Cuba en ruinas sin ninguna base económica, sin ninguna industria establecida, sin ninguna organización y estructura económica y social. Pero en la historia muy claramente estará establecido que Fidel fue el gran líder cubano por cincuenta años, aunque no hay una sola gloria que se le pueda atribuir. En Ecuador la revolución ciudadana de Correa empieza el proceso de destrucción de la nación ecuatoriana. Queda en los ecuatorianos defender su patria, sus libertades, sus derechos, su constitución.